¿Qué es la originalidad?: La dama del mar

Cuando se retoma una obra tradicional y se decide versionarla ¿cuál es el lugar de la pieza original y cuál el de creación nueva del producto escénico?

Si asumimos que la obra teatral que versiona tiene un valor previo otorgado por la pieza originaria resultaría difícil analizar el nuevo producto en su complejidad. Sería difícil observar la luz única que une a Ellida con el profesor, a diferencia de la cantidad de luces dispersas que existen cuando está con su marido. Sería difícil rever qué rasgos de argentinidad están puestos en juego en la retórica y los diálogos que se usan: en el tipo de melodrama, en la magnificación del rumor amoroso, en la interacción entre los personajes. Sería difícil apreciar el todo sin fisuras en la intersección del discurso teatral, metateatral, cinematográfico y científico. Y hasta sería difícil identificar ese sector de la comunidad artística —mostrado en la figura de Ibsen— reticente a una nueva construcción poética de una pieza construida en otro momento y sociedad.

¿Qué es, entonces, la fidelidad sino un nuevo sentido que tiene como inicio otra pieza artística que es explícitamente retomada con experiencias y expectativas de otro creador? ¿Y qué producto cultural existe que no haya retomado algo anterior y convoque a algo ulterior? Si seguimos a Michel Pechêux o a Eliseo Verón*, todo discurso —en este caso la obra de teatro— es un sistema de relaciones que mantiene con sus condiciones de generación y con sus condiciones de reconocimiento*. La dama del mar de Henrik Ibsen, Noruega 1889, tiene un sentido propio construido en esas condiciones espacio-temporales, que no son las de la película de Mario Soffici (Argentina, 1954), ni las de la obra de Diego Lerman (Argentina, 2016). Cada pieza está anclada en su origen y tiene sentidos bien distintos que aquí se entrecruzan. La obra de Lerman condensa retazos de todo eso y lo vuelve un todo inagotable. Celebro el punto de partida y el nuevo construir. Eso es algo de lo bello de la eternidad.

Carla Bleiz

 

* Verón, E. (1988) La semiosis social. Fragmentos de una teoría de la discursividad, Gedisa.

Pêcheux, M. (1978) Hacia un análisis automático del discurso, Barcelona, Gredos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s