Uno no elige lo que escribe

«Me acuerdo del día de 1966 en el que sacaron a Illia de la Casa Rosada acusado de ser una tortuga, pero no había desocupación, ni deuda externa y sí mucha libertad. Mucha. Tenía 31 años. Casi lloré ¡otro golpe militar! Lo reemplazaba Onganía, un general arrogante e inepto (…) No nos hace bien ocultar…